Círculo Lucentino
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Historia

APUNTES HISTÓRICOS SOBRE EL CASINO

(por gentileza de don Luisfernando Palma-Robles, cronista oficial de la ciudad de Lucena y socio honorífico del Círculo Lucentino)


 
 
 
El Circulo Lucentino fue creado el 8 de diciembre de 1867 aunque su primer reglamento fue aprobado el 15 de enero de 1878. No se constituyó como sociedad bajo escritura publica hasta el día 23 de diciembre de 1884, ante el notario D. Felipe Blancas y Molero por 127 socios fundadores, siendo presidente D. Francisco de Paula Chacón y Valdecañas y testigos D. José Tuvio y Torres y D. Antonio Rodríguez Delgado. En dicha escritura se fijó una cuota mensual de socio de 3.25 pts y una cuota de entrada de 30 pts. 

La actual sede social fue adquirida por el entonces presidente D. Manuel Burgos y Fuillerat el 1 de agosto de 1876 a la Sra. Rafaela Lacarera y Vida, fue valorada en 100.000 pts y se levanta sobre una superficie de 671 m2. 

Esta
casa se reedificó a partir de la fecha de constitución bajo escritura publica en 1884 y los socios fundadores suscribieron una derrama de un mínimo de 25 pts para la ejecución de la misma. La entrada original estaba en la calle San Pedro y se cambió a la calle Julio Romero entonces “Las Torres”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 ESCRITURA DE LA COMPRA DE LA CASA

Reproducción de parte de la escritura de compra-venta de la casa sobre la que se asienta en la actualidad la sociedad Círculo Lucentino. En ella se describe cómo era la casa originalmente:

“Venta de Finca urbana con hipoteca de Dª Rafaela Lacarrera y Vida a La Sociedad “Círculo Lucentino” representada por su presidente D. Manuel de Burgos Fuillerat.

Dª Rafaela, vda, propietaria, 40 a/e

D Manuel de Burgos soltero empleado cesante de admón, 36 a/e

1º Doña Rafaela es dueña en pleno dominio de una casa situada en la Plaza de San Agustin nº 4 comprendida en la manzana 54 y 3 cuartel que su fachada mira al Sur y linda por la izquierda entrando con otra de doña María Roldán y Curado por la espalda con patio de esta casa, la de Antonio Delgado y la doña Tomasa Giral y por la derecha hace esquina a la calle de Las Torres. Edificada sobre un área superf de 960 varas cuadradas o sea 670 m. cuadrados y 78 dm cuadrados.

Se compone de planta baja de zaguán, portal o sea corredor, a la derecha sala cuadrada con dos alcobas, escalera principal, despensa, a la izq despacho, comedor, patio primero, al frente sala, cuadra de pasadizo, repostero dos salas con alcobas, patio segundo escalera falsa amasadero cochera o puerta falsa, almacén para madera, tonelera, corredor, fregadero, escalera y pajar, patio tercero con pozo entero, portal, despensa, cocina para criados y dos patios más.

En principal, antesala a la izquierda sala escalera, torre y un mirador,otra sala con dos alcobas, otra cuadrada cocina francesa, oratorio o salón, sala despacho con alcoba, otra sala , escalera y dos dormitorios, otra sala con dos alcobas, otra idem de paso, otro dormitorio, dos reposteros, pasadizo, corredor, otra escalera y torre, antesala, otra cocina pasadizo y un cuarto

2º Que dicha casa le corresponde 7/8 de ella en virtud de permuta celebrada con sus menores hijos doña Josefa, doña Rafaela, don Alonso, don Pascual, don Antonio, doña Teresa y doña Mª de los Dolores Roldán Lacarrera, representados por sucurador ad litem don Fco Borrego de Zúñiga mediante la competente autorizacion del Juzgado, según esta ante mí en 27 de los corrientes y la octava restante por herencia de su otro menor hijo don José Roldán Lacarrera”.

El día 8 de diciembre de 1867, festividad de la Inmaculada Concepción, se fundó el Círculo Lucentino.

No hemos encontrado el libro con el acta fundacional. Es uno de tantos que está extraviado. Sí, el primer libro de cuentas de la Sociedad donde figura aquella como fecha de la inauguración. Por otra parte, en el acta de constitución de la Sociedad, se lee “Que en ocho de diciembre de mil ochocientos sesenta y siete se creó en esta ciudad la sociedad denominada Círculo Lucentino”.

La categoría de los socios quedó establecida como sigue: fundadores, de número y transeúntes, categorización que se estableció en el primer Reglamento (1878) –artículo 4º- y estará vigente durante las dos últimas décadas del siglo XIX y hasta enero de 1968.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El Círculo Lucentino durante años fue renombrado por “Casino de los Señores”, peculiaridad ciertamente apropiada teniendo en cuenta, asimismo, que en esta opinión la idea de señores no se equiparaba con la de señoritos. Los socios de este casino formaban lo más distinguido y selecto de la sociedad lucentina; la cima y notabilidad de la vida cultural, política y económica de Lucena. Un conjunto formado por personas de profesiones liberales, funcionarios, concejales, diputados provinciales, propietarios, comerciantes, etc. cuyos apellidos llegarán a nuestros días.
 

 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El fomento de la cultura formaba parte de los objetivos fundamentales del Círculo Lucentino como expresamente señala el Reglamento orgánico en sus dos primeros artículos.
 
 
Muy al principio de la Institución se presenta esta moción por algunos socios:

Estando en interés de esta Sociedad el tener una biblioteca surtida de volúmenes bastantes a satisfacer los deseos de todos los socios que se dedican a la lectura, y comprendiendo los que suscriben que hasta ahora las juntas no han podido hacer lo necesario a conseguirlo, piden a la Junta general se sirva acordar se cree en esta Sociedad el cargo de bibliotecario que se dedique especialmente a la custodia de los volúmenes existentes y a procurar por los medios que le sean posibles se enriquezca dicha biblioteca, y acordar se proceda en este acto a la elección de un Señor Socio para dicho cargo. Lucena 29 de Diciembre de 1872”.

Desde las primeras etapas del Círculo Lucentino se habla de bailes. Los bailes eran, junto con el juego, la actividad que atraía más socios al Casino. Había que pensar que se trataba, al menos en sus comienzos, de una sociedad con bastante afición al baile, lo cual se podía justificar porque entonces no había otras muchas alternativas; lo cierto es que el número de bailes organizados era muy superior al de conferencias, representaciones teatrales, conciertos y otras manifestaciones culturales. En el Reglamento Orgánico de 1878, se hace mención de la celebración de bailes dentro de las distracciones lícitas.
 

Desde su fundación el Circulo residió en otros edificios en régimen de alquiler. Al final de enero de 1876 se reunió la asamblea de socios para la celebración de Junta general extraordinaria bajo la presidencia de don Manuel Burgos Fuillerat quien dio lectura a una proposición, firmada por suficiente número de socios, donde se solicitaba la convocatoria del acto, cuyo texto transcribimos a continuación:

Lo que suscriben socios de número de este Círculo solicitan Junta general con la brevedad posible para tratar de conceder a la directiva un voto de confianza ilimitado por medio del cual proceda libremente a la adquisición de una casa para esta Sociedad”.

Se propuso el nombramiento de una comisión, compuesta por el presidente del Círculo y dos socios, encargada de impulsar los medios para comprar una casa confiriéndole todas las atribuciones. Encontraron una casa a propósito para domicilio social del Círculo Lucentino. Se trataba de la casa-palacio de los marqueses de Torreblanca en la plaza de San Agustín, número 4, esquina con la calle de las Torres. La escritura de compra se realizó en agosto de 1876.
 


El primer reglamento del Círculo Lucentino que se conserva es de 1878. Con anterioridad debió existir un primer reglamento del que sólo se tiene noticias por informaciones encontradas en distintos pasajes del libro de actas.

El comienzo del siglo XX no significó ningún cambio sustancial en el Casino. Éste prosigue durante los primeros años de la nueva centuria con las mismas peculiaridades que en el periodo anterior. No se aprecia ningún contraste en hábitos, cuotas, indumentarias, entretenimientos, etc. La transformación será evidente pasadas dos o tres décadas con la renovación de los socios y la adaptación a nuevos tiempos.

La lectura de periódicos y de libros fue uno de los alicientes que ofrecía el Círculo Lucentino a sus socios. En las primeras décadas del S. XX la Sociedad reunió una biblioteca muy nutrida. Se adquirieron obras de agricultura y se completaron los tomos que faltaban de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. La cultura seguía siendo preocupación de pocos. La mayoría de los socios preferían las tertulias o los juegos recreativos. En los presupuestos se observa cómo la cantidad que se invierte en compra de naipes es superior a la que se destina para la adquisición de libros.

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